Deudas y
Créditos
- ¿Cómo Utilizar el Crédito a Nuestro
Favor?
Muchas veces tenemos la necesidad o el objetivo
de adquirir un bien cuyo valor es tan alto que
debemos recurrir a diversas fuentes de
financiamiento para hacernos de él. Ya sea una
computadora, un auto o una casa, muchas veces no
contamos con los recursos necesarios para
pagarlos de contado, y por lo tanto consideramos
al crédito como una firme opción.
A escala mundial, es evidente el hecho de que cada día se otorgan más y más créditos, haciendo que el nivel de endeudamiento de la gente caiga en lo irracional. Con ayuda de la publicidad y de la sed de consumismo, muchas personas caen en la trampa de los vendedores, y se endeudan a tal grado que causan un enorme desequilibrio en su balance personal.
A escala mundial, es evidente el hecho de que cada día se otorgan más y más créditos, haciendo que el nivel de endeudamiento de la gente caiga en lo irracional. Con ayuda de la publicidad y de la sed de consumismo, muchas personas caen en la trampa de los vendedores, y se endeudan a tal grado que causan un enorme desequilibrio en su balance personal.

Tomar un crédito es equivalente a pedir dinero
prestado para destinarlo a la adquisición de un
bien o un servicio, pagando un interés al
acreedor por el uso de ese dinero. En este
sentido, una deuda se puede considerar como un
ahorro negativo.
Recordemos que en nuestro balance personal, el tamaño de nuestro patrimonio es igual al monto de nuestros activos (dinero en efectivo, ahorros, inversiones, el valor de los bienes muebles e inmuebles que poseemos, etc.) menos el valor de nuestros pasivos (créditos, préstamos y cuentas por pagar). Por lo tanto, mientras mayores sean nuestras deudas y más alto sea el costo de las mismas, menor será nuestro patrimonio. Esto se hace más evidente si los bienes adquiridos con el crédito son bienes que se deprecian, como las computadoras y los automóviles, ya que éstos van perdiendo su valor con el tiempo y con el uso, mientras que el monto del adeudo va creciendo con los intereses generados.
Una deuda, además, tiene un impacto en nuestro flujo de efectivo, ya que significa una obligación de pago que antes no teníamos. Es decir, reduce nuestro ingreso disponible para otras cosas.
Por lo anterior, es muy importante que tratemos de cambiar nuestro mal hábito de adquirir todo a crédito, de comprar hoy y pagar después, por un hábito de ahorro y de planeación, de separar una parte de nuestros ingresos e invertirlos para adquirir los productos y servicios que requerimos, y de vivir dentro de nuestras posibilidades.
¿Qué Tan Endeudados Estamos?
Recordemos que con sólo observar nuestro balance personal, podemos determinar nuestra razón de endeudamiento, de la siguiente forma:
Razón de Endeudamiento = Pasivo Total / Patrimonio Neto
Por ejemplo, si una persona tiene 100,000 en deudas, y 200,000 como patrimonio neto, su razón de endeudamiento es del 50%. Por lo general, nunca es sano tener una razón de endeudamiento de más del 40%.
Otro criterio para evaluar qué tan endeudados estamos, es mirar la relación entre nuestros ingresos netos con el monto que debemos pagar cada mes en relación a nuestras deudas. Como regla general, nunca debemos endeudarnos de tal forma que tengamos que destinar más del 20% de nuestro ingreso neto al pago de créditos, excepto si tenemos créditos hipotecarios en cuyo caso el techo debería ser máximo del 35%.
Es muy importante comprender que el crédito generalmente tiene un alto costo para nuestro patrimonio, por lo que debe ser utilizado de manera inteligente, después de una investigación y un análisis comparativo de los costos que implica y de los beneficios que obtendremos, en lugar de usarlo como forma de vida. Es importante cuidar que el nivel de endeudamiento que decidamos adquirir sea consistente con nuestra capacidad de pago, y con el monto de nuestros activos.
Finalmente, un adecuado uso del crédito nos permitirá tener la liquidez suficiente para enfrentar una emergencia, para la compra de bienes de trabajo o para aprovechar una atractiva oportunidad de inversión, por lo que debe considerarse como parte integral de nuestra planeación financiera personal para el logro de nuestros objetivos.
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Recordemos que en nuestro balance personal, el tamaño de nuestro patrimonio es igual al monto de nuestros activos (dinero en efectivo, ahorros, inversiones, el valor de los bienes muebles e inmuebles que poseemos, etc.) menos el valor de nuestros pasivos (créditos, préstamos y cuentas por pagar). Por lo tanto, mientras mayores sean nuestras deudas y más alto sea el costo de las mismas, menor será nuestro patrimonio. Esto se hace más evidente si los bienes adquiridos con el crédito son bienes que se deprecian, como las computadoras y los automóviles, ya que éstos van perdiendo su valor con el tiempo y con el uso, mientras que el monto del adeudo va creciendo con los intereses generados.
Una deuda, además, tiene un impacto en nuestro flujo de efectivo, ya que significa una obligación de pago que antes no teníamos. Es decir, reduce nuestro ingreso disponible para otras cosas.
Por lo anterior, es muy importante que tratemos de cambiar nuestro mal hábito de adquirir todo a crédito, de comprar hoy y pagar después, por un hábito de ahorro y de planeación, de separar una parte de nuestros ingresos e invertirlos para adquirir los productos y servicios que requerimos, y de vivir dentro de nuestras posibilidades.
¿Qué Tan Endeudados Estamos?
Recordemos que con sólo observar nuestro balance personal, podemos determinar nuestra razón de endeudamiento, de la siguiente forma:
Razón de Endeudamiento = Pasivo Total / Patrimonio Neto
Por ejemplo, si una persona tiene 100,000 en deudas, y 200,000 como patrimonio neto, su razón de endeudamiento es del 50%. Por lo general, nunca es sano tener una razón de endeudamiento de más del 40%.
Otro criterio para evaluar qué tan endeudados estamos, es mirar la relación entre nuestros ingresos netos con el monto que debemos pagar cada mes en relación a nuestras deudas. Como regla general, nunca debemos endeudarnos de tal forma que tengamos que destinar más del 20% de nuestro ingreso neto al pago de créditos, excepto si tenemos créditos hipotecarios en cuyo caso el techo debería ser máximo del 35%.
Es muy importante comprender que el crédito generalmente tiene un alto costo para nuestro patrimonio, por lo que debe ser utilizado de manera inteligente, después de una investigación y un análisis comparativo de los costos que implica y de los beneficios que obtendremos, en lugar de usarlo como forma de vida. Es importante cuidar que el nivel de endeudamiento que decidamos adquirir sea consistente con nuestra capacidad de pago, y con el monto de nuestros activos.
Finalmente, un adecuado uso del crédito nos permitirá tener la liquidez suficiente para enfrentar una emergencia, para la compra de bienes de trabajo o para aprovechar una atractiva oportunidad de inversión, por lo que debe considerarse como parte integral de nuestra planeación financiera personal para el logro de nuestros objetivos.
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