Accidente de tránsito en calle urbana de México, vista lateral sin heridos visibles - como reflexiones del seguro de automóviles

  • 20 de jul de 2010

Algunas reflexiones acerca del seguro de automóviles

En muchos países del mundo, el seguro de automóviles suele ser uno de los más importantes en cuanto a volumen de primas en el mercado de seguros. Una razón central es la obligatoriedad que existe en la gran mayoría de estos países: un mandato nacional, uniforme, que responde a una lógica clara. Los accidentes de tránsito generan daños a personas y bienes que alguien tiene que pagar. El seguro obligatorio hace posible que quienes sufran esos daños tengan posibilidades reales de ser indemnizados, y que quienes los ocasionen cuenten, a través de la póliza, con los recursos para responder por ellos.

Desafortunadamente, México es uno de los pocos países donde esa obligatoriedad no existe con un criterio nacional uniforme, dada la miopía de sus gobernantes y legisladores y la falta de cultura de previsión. La situación actual es fragmentada: de los 32 estados, 19 cuentan con su propia legislación que exige el seguro en su territorio, cada uno con requisitos y criterios distintos. A nivel federal, desde 2019 el Artículo 63 Bis de la Ley de Caminos, Puentes y Autotransporte Federal establece que todo vehículo que circule por vías, caminos y puentes federales debe contar con al menos una cobertura de Responsabilidad Civil, con montos mínimos de $100,000 pesos para lesiones o muerte de terceros y $50,000 pesos para daños materiales. Son límites muy bajos que en muchos accidentes resultan insuficientes, pero son el piso legal vigente. Fuera de las carreteras federales y de los 19 estados que lo exigen, circular sin seguro sigue sin ser considerado, por la Ley, como un mecanismo de protección imprescindible para la sociedad.

No obstante lo anterior, también en México el ramo de autos es uno de los más grandes para el sector asegurador, debido principalmente a:

  • Alta criminalidad: mucha gente compra un seguro de automóviles por miedo a que se lo roben.

  • Volumen de créditos para automóviles: el seguro es obligatorio en todos los financiamientos, ya que el coche queda en garantía del préstamo.

  • Obligatoriedad en 19 estados de la República, con legislación propia y criterios distintos, y en carreteras federales desde 2019.

El seguro de automóviles como commodity

Ahora bien, esta alta penetración que tiene el seguro de automóviles en el mundo lo ha convertido en un "commodity". Esto tiene distintas implicaciones, como por ejemplo:

  1. La gran mayoría de los productos son similares.

  2. Hay pocos diferenciadores, y los que existen, como la calidad del servicio que prestan las distintas compañías, son difíciles de medir para el consumidor.

Estos dos aspectos hacen que la competencia se centre, casi exclusivamente, en el precio del producto. La gente no está dispuesta a pagar una prima más alta por estar en una compañía mejor, más sólida y que brinde un mejor servicio. Siempre tiende a comprar el seguro de automóviles más barato, o bien en el rango de precios más bajo (si no hay mucha diferencia en precios, sí es probable que un cliente prefiera estar en una compañía más conocida o con la que haya tenido una mejor experiencia).

Dado que la competencia está básicamente centrada en el precio, y aunque mucha gente no lo crea, el seguro de automóviles no ofrece rentabilidad técnica a las aseguradoras. Es decir, de cada peso de prima, las aseguradoras en general terminan gastando 1 peso entre siniestros, comisiones a sus agentes y sus propios gastos de operación. Esto no significa que no haya utilidad: la ganancia viene derivada del producto financiero, es decir, de los intereses que reciben por invertir esas primas (usualmente los siniestros se van pagando tiempo después de que ingresa la prima a la aseguradora). Aunque, dicho sea de paso, algunas compañías en ocasiones sí operan en números rojos en el ramo.

Por ello, y como no pueden aumentar las primas (porque los dejaría fuera del mercado), para poder ser rentables tienen que controlar los gastos. Aunque hay algunas compañías serias que no utilizan estas prácticas, para otras eso significa buscar pagar "lo menos posible", de una forma que daña la confianza de la gente en el mercado asegurador.

La experiencia de José

Hace unos días recibí un correo de José en el cual me relata sus experiencias con su seguro de automóviles, las cuales complemento con algunos comentarios. Me comenta que recientemente tuvieron dos siniestros:

En el primero, el otro conductor circulaba con evidente aliento alcohólico y a alta velocidad por la colonia Santa María la Ribera. Su esposa estaba detenida en el crucero y la golpeó. Como no había marcas de frenado, la responsabilidad se la adjudicaron a ella porque la calle sobre la que circulaba era un metro más angosta. Ambos ajustadores plantearon que el aliento alcohólico del otro conductor era irrelevante. José me preguntó si esto es correcto.

El Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México (Artículo 10, Capítulo II) establece una jerarquía de preferencia de paso en intersecciones sin semáforo. En ella, tienen prioridad los vehículos que circulan por la vía de mayor amplitud. Si la calle por la que circulaba el otro conductor era efectivamente más ancha, los ajustadores estaban aplicando la regulación, no un criterio inventado.

Lo que sí fue un error, y uno importante, fue ignorar el aliento alcohólico. Ante una señal evidente de que un conductor está en estado de ebriedad, el ajustador debería haber detenido el proceso de deslinde y solicitado presencia policial de inmediato. La policía aplica la prueba de alcoholimetría y levanta el parte correspondiente, que certifica oficialmente el estado del conductor. Ese documento convierte el hecho en un asunto penal adicional al proceso de seguros, y ningún ajustador puede ignorar un estado de ebriedad documentado por la autoridad al momento de determinar responsabilidades. El proceder correcto era: policía primero, deslinde después.

La AMIS (Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros) junto con el CENAPRA desarrollaron una Guía de Deslinde para Compañías de Seguros que incluye una Matriz de Responsabilidades para sistematizar ese proceso. Funciona con mayor claridad cuando ambos vehículos tienen seguro y las declaraciones de los conductores coinciden en lo esencial. Pero la matriz tiene un límite importante: no puede determinar quién circulaba en exceso de velocidad, que en este caso habría sido la pregunta decisiva. Cuando hay discrepancias o cuando uno de los involucrados no tiene seguro, muchos ajustadores prefieren no aplicar el criterio y señalan que "la autoridad debe determinar", dejando a cada quien con su golpe.

El gran problema que tenemos en México es que cuando el caso llega al Juzgado Cívico, que es la autoridad competente para daños materiales por tránsito de vehículos en la Ciudad de México, los "peritos" casi siempre concluyen que no pueden determinar quién es el responsable, y cada quien termina quedándose con su golpe.

Aunque los ajustadores utilizan esa experiencia en su favor (saben que acudir al Juzgado Cívico suele ser una pérdida de tiempo), el problema de fondo es la inseguridad jurídica que existe en México: es muy difícil hacer valer nuestros derechos, no solo ante la corrupción que existe, sino ante la ineptitud de muchas autoridades.

Este tipo de maniobra la utilizan también los ajustadores cuando uno de los vehículos no tiene seguro. En ese caso, muchos no aplican la Matriz de Responsabilidades y buscan deslindar a su cliente aunque la responsabilidad sea clara. La respuesta habitual es: "si no, nos vamos con la autoridad a que determinen ellos". Se lavan las manos. Cuando sí existe diferencia de cobertura y el seguro de alguno de los vehículos no cubre daños materiales, el ajustador busca además que esa persona sea el "responsable", ya que de esta manera solo se pagan los daños de uno de los vehículos y no de ambos.

Derivado del siniestro anterior y de otro en el que el tercero sí reconoció su responsabilidad, su automóvil entró a reparación. El siniestro ameritó el cambio de faros, fascias, parrilla, cofre, etc. Dado que el auto es un Jetta 2001, ya no entró a agencia. El problema fue que en ambos casos pretendieron colocar piezas no originales de pésima calidad, no obstante que sí existían en el mercado piezas originales. El taller argumentó que son las que la aseguradora le enviaba. La aseguradora argumentaba que las condiciones de su póliza indican que el auto debe ser reparado y quedar en estado similar al que se encontraba. ¿Es correcto que coloquen piezas no originales? José aclara que ante su insistencia, colocaron piezas originales.

La aseguradora tiene que poner refacciones originales si el coche tenía piezas originales, para que quede en estado "similar" al que se encontraba, como indican las condiciones de la póliza. Algunas aseguradoras buscan poner refacciones no originales, o piden reparar piezas que no se pueden reparar, para bajar costos. La mayoría de la gente no reclama o no se da cuenta, y por eso lo hacen. Por eso también cuando José se quejó y les insistió, le hicieron caso. Saben que si uno lleva el caso ante la CONDUSEF, esta autoridad le dará la razón al asegurado.

Conclusión

Es difícil ofrecer conclusiones definitivas sobre lo comentado. Sin embargo, insisto en la importancia de contar con un buen agente de seguros que verdaderamente te asesore, y también en la importancia de seleccionar bien a nuestra compañía de seguros.

¿Qué opinas acerca del seguro de automóviles en México?

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