Persona reflexionando sobre el equilibrio entre gastar hoy y ahorrar para el futuro

  • 3 de may de 2010

Encontrar el equilibrio en nuestras finanzas personales

Hace poco un lector comentaba en este espacio que siempre ha tenido la duda entre ser ahorrador y ser tacaño. Quiere adquirir el hábito de ahorrar, pero sin convertirse en un avaro. La línea entre ambos conceptos puede ser muy delgada.

En este sentido, es importante entender que el dinero es un medio, no un fin en sí mismo. Es una forma de alcanzar nuestras metas financieras. Por ello es importante definirlas claramente y no perderlas nunca de vista.

Cuando definimos nuestros objetivos, debemos hacerlo con un enfoque de adentro hacia afuera — a partir de nuestros valores más profundos, como reflexioné en Nuestros valores son la base de nuestro plan financiero. De lo contrario, muy difícilmente lograremos comprometernos con nuestro plan.

Para no caer en ser tacaño, hay que encontrar el equilibrio entre las necesidades y los gustos actuales con las necesidades futuras. El ahorro es una forma de sustituir consumo presente por consumo futuro.

Esto no lo podemos hacer si no hemos comprendido que el ahorro es solo un aspecto de nuestro plan financiero personal. Es una pieza del rompecabezas que, si bien es importante, no es la única. Debe encajar con las demás.

El plan de gastos como herramienta de equilibrio

El secreto está en plantear metas que sean alcanzables con los ingresos que generamos, pero que tampoco signifiquen una carga demasiado pesada a nuestro plan de gastos personal o familiar. Un buen plan de gastos parte del conocimiento propio: de nuestros patrones de consumo. Antes de elaborarlo, debemos saber en qué gastamos. Como desarrollé en Conocer de dónde partimos – nuestra situación financiera actual, ese diagnóstico honesto es el punto de partida de cualquier plan que funcione.

Con ello, debemos integrar en nuestro plan de gastos, como si fuera un rubro más, el ahorro para nuestras metas financieras.

La mejor forma de ahorrar es pagarnos a nosotros mismos: considerar el ahorro como la primera "factura" que debemos cubrir cada mes. El plan de gastos nos permite equilibrar ese monto con el resto de nuestras categorías, y de esta forma — de acuerdo a lo que es más importante para nosotros — podemos decidir gastar menos en otros rubros para ahorrar más, o bien alargar el plazo para alcanzar una meta a fin de contar con más dinero disponible en el día a día.

Así podremos alcanzar un equilibrio que parta, como siempre, de lo que nosotros queremos hacer con nuestro dinero.

Lamentablemente, muchas personas ahorran sin un objetivo en mente. Ahorran solo porque les han enseñado a hacerlo, o porque saben que es importante. Pero no tienen un plan, y por eso fallan.

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