- 28 de abr
Nuestro dinero en distintas etapas de la vida
- Joan Lanzagorta
- Manejo del dinero
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Todas las personas vivimos distintas etapas de la vida. En cada una de ellas, nuestras necesidades y objetivos son específicos y van cambiando con el tiempo.
Como hemos dicho en otras ocasiones, no es lo mismo estar iniciando la vida laboral que estar al borde del retiro. No tenemos las mismas necesidades cuando disfrutamos la juventud que cuando nos casamos. En qué etapa de la vida nos encontramos, y qué necesidades surgen a partir de ella, influye de forma definitiva en cómo debemos manejar e invertir nuestro dinero.
A continuación algunas de las etapas más comunes y algunos ejemplos de las decisiones que podríamos tomar en cada una.
Las ocho etapas
1. Cuando estamos estudiando.
En esta etapa pocas veces surge la necesidad de ahorrar, a menos que tengamos una meta concreta como un automóvil o algún otro bien. Sin embargo, es importante empezar a formarnos una disciplina de ahorro. La mejor opción consiste en separar el 10% de lo que recibimos y guardarlo — ya sea en efectivo o en una cuenta de ahorro digital, de las que hoy existen con apertura gratuita y sin saldo mínimo. Después de un tiempo, veremos que hemos logrado una suma respetable.
2. Cuando salimos de la universidad y encontramos nuestro primer trabajo.
En esta etapa es muy importante hacer tres cosas. Primero, no adquirir deudas con tarjetas de crédito — tenerlas puede indicar que estamos gastando más de lo que ganamos, además de pagar intereses altísimos. Las llamo "ahorro negativo". Segundo, comenzar a construir el fondo para emergencias. Tercero, empezar a establecer nuestro propio fondo para el retiro con contribuciones mensuales — no importa qué tan pequeñas sean, pero para formarnos el hábito. Mientras más pronto lo hagamos, más disciplina tendremos.
Si el salario lo permite, es bueno destinar el 10% a cada objetivo — 20% en total. Si no es posible, al menos la décima parte dividida entre ambos: 5% para el fondo de emergencias hasta que cubra entre 3 y 6 meses de gasto, y 5% para el retiro.
3. Cuando obtenemos nuestra primera promoción o incremento sustancial en el salario.
Es importante no perder la cabeza y continuar invirtiendo para los dos objetivos anteriores. El excedente lo podemos invertir para un tercer objetivo: un automóvil o el enganche de un departamento. Lo que no conviene es gastar el excedente en incrementar sustancialmente el nivel de vida. Aún no es tiempo — la paciencia premia y lo hace en grande.
4. Cuando tenemos planes de boda.
Esto en sí mismo se convierte en un objetivo de inversión. Es importante hablar con la pareja: definir bien el objetivo, cuánto cuesta, cuánto puede contribuir cada quien. Y un detalle importante: guardar un capital para comenzar, y no gastar todo en la fiesta o la luna de miel.
5. Cuando queremos tener un hijo.
Es importante replantear el plan de gastos desde antes de tenerlo — comenzar a separar desde que lo planeamos el dinero que usaríamos para pañales, alimentos y demás. Así el impacto no será tan fuerte. Al momento de que el pequeño nazca, o incluso antes, hay que pensar en garantizar su educación a través de un plan de ahorro específico para ese fin. Y complementarlo con un seguro de vida: si quien genera el ingreso llega a faltar, ese plan quedaría sin financiamiento. Como explico en La importancia de un buen agente de seguros, proteger los objetivos de la familia a mediano plazo es tan importante como construirlos.
6. Si sufrimos un cambio en nuestra situación laboral.
Si la empresa decide prescindir de nuestros servicios, es muy importante hacer un cambio en el plan de gastos y reducir al mínimo los gastos discrecionales. En México no es fácil encontrar un trabajo similar, y puede que tengamos que vivir más tiempo con la liquidación de lo que pensábamos. El haber constituido y mantenido un buen fondo para emergencias resulta un gran apoyo en estos momentos.
7. Cuando nos acercamos al retiro.
Es importante revisar las opciones disponibles de acuerdo con los ahorros construidos, complementadas con lo que pueden ofrecer los sistemas de seguridad social según la ley bajo la cual tenemos derecho a retirarnos. Además, hay que revisar el portafolio de inversión para asegurarnos de que el perfil de riesgo sea acorde con esta etapa — lo que generalmente significa reducir el riesgo del portafolio.
8. En el retiro.
Hay que ver los fondos disponibles, la expectativa de vida — siendo muy conservadores en este sentido — y hacer un plan de gastos que permita contar con recursos suficientes por el resto de la vida propia y la de la pareja.
Hay muchas etapas de la vida. Aprender a vivirlas — y a administrar el dinero en cada una — está en nosotros.
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