- 11 de mar de 2011
Hay de riesgos a riesgos – los distintos tipos de riesgo
- Joan Lanzagorta
- Inversión
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En nuestro país es muy común que las personas, cuando preguntan cómo invertir su dinero, enfaticen que no quieren correr ningún riesgo. Me suelen decir: "recomiéndame algo seguro" o bien "algo donde no pueda perder mi capital".
La posibilidad de perder el dinero es lo que mucha gente llama riesgo. La buena noticia es que este riesgo se puede minimizar con cierto cuidado: por ejemplo, invirtiendo a través de instituciones autorizadas y debidamente reguladas, revisando constantemente los estados de cuenta para detectar anomalías, y aplicando conceptos básicos como la diversificación.
Este temor al riesgo, que en muchas ocasiones es bien fundado dado los grandes fraudes que en México ha habido con cajas de ahorro y otras "inversiones" no reguladas, también lleva a que la gente elija alternativas excesivamente conservadoras.
Pero hay muchos otros tipos de riesgo que, por esta obsesión, la gente olvida o no alcanza a ver.
Los riesgos que nadie menciona
El riesgo de que nuestro dinero pierda poder adquisitivo.
En cualquier país existe inflación que, aunque sea pequeña, en el largo plazo puede significar una pérdida de valor importante. Por eso es necesario que nuestras inversiones generen rendimientos por encima de la inflación — lo que se conoce como rendimiento real. La gran mayoría de los pagarés bancarios, por ejemplo, pagan intereses muy por debajo de ella. Al "invertir" en ellos en realidad estamos perdiendo dinero en términos reales: son una forma "segura" de que nuestro capital pierda valor. Nunca hay que hablar solo del rendimiento nominal — lo que importa es cuánto crece nuestro poder adquisitivo después de descontar la inflación.
El riesgo de no alcanzar nuestra meta.
Carlos Ponce relata la historia de una persona que tuvo la disciplina de ahorrar toda su vida una parte importante de sus ingresos y logró juntar un capital importante. Sin embargo, al tratar de invertirlo, le tuvieron que decir que esa cantidad no le alcanzaría, ni remotamente, para el nivel de vida que quería durante su retiro. La razón: haber invertido de forma demasiado conservadora y no haber calculado cuánto necesitaba realmente. Una tragedia que se pudo haber evitado. Como desarrollé en 1. Siempre invierte con base en un objetivo definido, sin una meta cuantificada no hay forma de saber si el camino que uno lleva es el correcto.
El riesgo de que lo que creímos "seguro" al final no lo sea tanto.
Mucha gente piensa que la inversión en bienes raíces es segura porque su valor tiende a subir con los años. Esto es cierto, pero no siempre. También existe el riesgo: una colonia que hoy es buena puede deteriorarse con los años, o puede instalarse algo indeseable junto a la propiedad. Lo mismo con un negocio propio: la gran mayoría de la gente quiere poner su negocio sin haber hecho un plan serio, lo cual incrementa muchísimo la probabilidad de que falle.
El riesgo de perseguir un rendimiento muy atractivo.
Muchas instituciones poco serias atraen clientes con la promesa de intereses muy superiores a los del mercado para después defraudarlos. Pero también hay personas que persiguen altos rendimientos sin pensar en el riesgo asociado. Recuerdo el caso de alguien que invirtió en una sociedad de inversión que estaba dando rendimientos muy altos, sin haberse percatado de que era un fondo que invertía en bolsa. En 2008, con la crisis financiera, se quejaba de que su asesor no le había explicado — aunque él tampoco había preguntado.
El riesgo de invertir en instrumentos que uno no entiende.
Pasa mucho. Por ejemplo, gente que invierte en fondos de deuda de largo plazo pensando que son instrumentos de "renta fija". Cuando ven que a veces tienen minusvalías — ¿Los fondos de renta fija pueden perder? explica por qué sucede esto — creen que hubo malos manejos con su dinero, cuando en realidad fue un movimiento natural del instrumento en el que decidieron invertir. No entendieron el riesgo. Como señalo en Diez conceptos de inversión para tener siempre en mente, nunca hay que invertir en un instrumento cuyo funcionamiento no se haya comprendido perfectamente.
El riesgo en su definición correcta
Todos estos aspectos, aunados a la falta de cultura financiera básica, hacen que paradójicamente terminemos corriendo riesgos innecesarios que podríamos haber evitado fácilmente.
En el mundo de las inversiones, lo que se conoce como riesgo es simplemente la volatilidad que tiene un instrumento o un portafolio — la variabilidad en torno al rendimiento esperado. Lo más importante es aprender a construir un portafolio diversificado, adecuado al horizonte de inversión, con una volatilidad que no nos quite el sueño.
Y siempre evaluar el rendimiento en términos reales: no cuánto creció el número, sino cuánto creció el poder adquisitivo después de descontar la inflación. Esa es la medida que realmente importa.
¿Qué otros tipos de riesgo conoces?
Si este artículo te fue útil, tengo cuatro guías gratuitas sobre los temas que más le cuestan a la gente. Elige la que más te sirve:
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