persona tecleando en una laptop junto a un papel que dice insurance, calculando una meta pase lo que pase con un seguro dotal

  • 7 de mar de 2012

¿Cómo alcanzar una meta, pase lo que pase? Los seguros dotales – Parte 1

Muchos de nosotros tenemos objetivos de vida que consideramos demasiado importantes, y por lo tanto queremos ver cumplidos pase lo que pase. De alguna manera, queremos asegurarlos. Pues bien, esa es la razón de ser de los seguros dotales. Estos seguros lo que hacen es garantizar que recibiremos la suma asegurada que hemos contratado, pase lo que pase. Es decir:

  • Si fallecemos durante el periodo de cobertura, se entrega la suma asegurada a nuestros beneficiarios (en algunos casos, como algunos seguros educacionales, se puede incluir un fideicomiso con el fin de garantizar que la suma asegurada será destinada para pagar los estudios superiores de nuestros hijos).

  • En caso contrario, al final del plazo contratado nos entregan la suma asegurada.

Los seguros dotales toman su nombre de la palabra "dote" y son utilizados, por lo general, para cubrir metas de mediano y largo plazo (a partir de 5 años). Por esa razón, es indispensable que la suma asegurada que contratemos se actualice cada año con respecto a la inflación o esté denominada en UDIs o similar, para que conserve su poder adquisitivo con el tiempo.

El costo de los seguros dotales

Todo depende del cristal con que se mire. Obviamente, la seguridad siempre va acompañada de un costo, el cual en algunos casos puede ser importante. Corresponde a nosotros evaluarlo y decidir si vale la pena o no. El problema en los seguros dotales es que su costo –si son caros o baratos– en ocasiones no es tan evidente, ya que hay muchos factores a considerar. Pero hay una manera sencilla de darnos una idea: ver el rendimiento sobre prima pagada, es decir, qué tasa de interés implícita estamos recibiendo por la prima que pagamos. Es decir, tenemos tres variables:

  • Prima anual del seguro

  • Plazo o periodo del seguro

  • Suma asegurada (garantizada)

Lo que queremos calcular es esta tasa de interés en términos reales (dado que tanto la prima como la suma asegurada deben aumentar cada año con respecto a la inflación), para lo cual podemos utilizar la función TIR en cualquier hoja de cálculo: las aportaciones anuales de prima son los flujos negativos y la suma asegurada al final del plazo es el flujo positivo. Aclaro que esta forma de calcular el rendimiento es simplista, y deja fuera algunos otros supuestos que podrían hacerse. Además, el resultado que obtenemos jamás debe evaluarse por sí mismo, sino que el análisis se tiene que hacer tomando en cuenta algunas consideraciones adicionales que presentamos a continuación. Pero nos ayuda, nos da un parámetro.

En mi experiencia, la gran mayoría de los seguros dotales ofrecen una rentabilidad real (es decir, por arriba de la inflación) sobre prima pagada cercana a cero, típicamente inferior al 0.20% anual –aunque también me tocó ver una vez un seguro dotal que daba rendimiento negativo sobre primas. Esto no los convierte necesariamente en un mal producto: son un seguro, lo que significa que estuviste cubierto durante todo el plazo y recuperas lo que pagaste en términos reales. Pero no son una inversión competitiva, aunque con frecuencia así se venden.

Un punto que vale la pena destacar: los agentes suelen presentar proyecciones con inflación, lo que hace que las cantidades futuras parezcan muy atractivas. La manera honesta de evaluar un seguro dotal es pedirle al agente que te haga la proyección con inflación cero. Así verás todas las cantidades en pesos de hoy y podrás comparar con claridad lo que realmente recibirás.

Para tener contexto: la tasa real del UDIBONO a 10 años ronda actualmente el 4.5% anual (cifra actualizada en 2026). Esto ilustra que, como instrumento de rendimiento, los seguros dotales no son competitivos. Lo que sí ofrecen, y es lo que vale en el análisis correcto, es:

  • Nuestra suma asegurada está garantizada, más allá de lo que suceda en los mercados financieros.

  • Una parte de la prima sirve para pagar el riesgo de fallecimiento. En este sentido, aunque el rendimiento sobre prima total es una forma sencilla de entender el beneficio de estos productos, a todas luces es injusta.

La parte de la prima que realmente se invierte corresponde a la prima total que pagamos, menos lo que cuesta la cobertura por fallecimiento. El cálculo del rendimiento sobre prima deberíamos hacerlo únicamente sobre esa parte. El problema es que casi nunca nos la presentan de manera separada (incluso las aseguradoras calculan todo junto). Una posibilidad es ver cuánto cuesta un seguro temporal –es decir, que únicamente cubre el riesgo de fallecimiento– con una suma asegurada y un plazo igual al que estamos contratando, a prima nivelada. Esta prima se resta de la prima anual del seguro dotal. La diferencia es precisamente la porción de la prima que se invierte. Otra posibilidad es considerar que el seguro por fallecimiento es un plus: un rendimiento adicional que estaríamos recibiendo.

¿Son caros o baratos?

Los seguros dotales son una alternativa adecuada para personas que quieren ver sus objetivos realizados con total certidumbre, pase lo que pase –siempre y cuando los entiendan como lo que son: un seguro, no una inversión. O bien para aquellos inversionistas de perfil muy conservador que valoran más la certidumbre que el rendimiento.

Debemos tomar en cuenta que, particularmente en aquellas metas que son a largo plazo –como puede ser la educación de nuestros hijos (dentro de 18 años) o bien nuestro retiro (un horizonte de 35 a 40 años)– la prima de un seguro dotal puede parecer cara. Pensemos simplemente que un inversionista con perfil moderado de riesgo, que invierta 60% en deuda y 40% en Bolsa, puede esperar un rendimiento de su portafolio a largo plazo de alrededor de 4 puntos porcentuales arriba de la inflación.

Dado el efecto del interés compuesto en el tiempo, la cantidad que este inversionista necesita ahorrar e invertir durante su vida productiva, para alcanzar su meta con un nivel de factibilidad elevado, es mucho menor a lo que le costaría contratar un seguro dotal.

Pero hay que tener cuidado: el seguro dotal incluye también una cobertura por fallecimiento, que el inversionista tendría que contratar por su cuenta y cuyo costo se debe considerar para poder hacer una comparación justa. Aún considerando ese costo, muchas veces los seguros dotales resultan una opción menos atractiva. Esto nos permite decidir si vale la pena pagar esa diferencia, por el hecho de tener una suma asegurada garantizada, pase lo que pase.

Dicen mis amigos que son agentes de seguros que la tranquilidad no tiene precio. Todo depende del cristal con que se mire.

En mi post Lo que debes saber sobre seguros dotales – Parte 2 exploro los aspectos adicionales que debes considerar antes de contratar uno.


Serie: Los seguros dotales

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