- 18 de jul
¿Vale la pena la garantía extendida? Lo que en realidad estás comprando
- Joan Lanzagorta
- Protección
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Cuando compras un seguro, en realidad compras una promesa: que alguien más va a absorber un golpe financiero que tú no puedes o no quieres absorber solo. Eso es lo único que estás pagando. No compras protección física para tu celular ni una garantía sobre la vida útil de tu lavadora: compras la tranquilidad de que, si algo sale mal, no serás tú quien ponga todo el dinero de golpe. Por eso, antes de firmar cualquier póliza, vale la pena hacerse una pregunta muy concreta: ¿vale la pena la garantía extendida que te ofrecen cada vez que compras un celular o un electrodoméstico?
Esa promesa vale mucho cuando el golpe que te espera es grande y difícil de absorber con tus propios recursos: un incendio, una enfermedad grave, la responsabilidad civil de un accidente. Pero cuando el golpe es pequeño (se rompe la pantalla del celular, falla la lavadora a los dos años, se cancela un vuelo) la pregunta cambia por completo.
Ya hablé de cómo pensar esta decisión, seguro por seguro, en mi video "El mapa para proteger tu patrimonio".
Aquí quiero profundizar en un tipo específico de seguro que la mayoría de nosotros hemos comprado alguna vez, muchas veces sin pensarlo dos veces: los seguros chiquitos que te ofrecen al pagar un celular, un electrodoméstico o al usar tu tarjeta de crédito.
Por qué los seguros chiquitos suelen ser un mal negocio
Cada vez que compras un seguro, una parte de lo que pagas cubre el riesgo real: lo que en promedio le cuesta a la aseguradora atender a quien sí tiene un problema. El resto cubre los gastos de operación de la aseguradora, la comisión de quien te vendió el seguro y una utilidad razonable para que el negocio tenga sentido para todos los involucrados.
Los gastos de operar un seguro con alta frecuencia de siniestros son elevados. Además, cuando la prima es pequeña, la aseguradora suele requerir márgenes más altos para que sea negocio. Por otro lado, el canal de distribución también exige mayores comisiones. Todo eso suma y encarece mucho el costo.
Un dato confirmado: el seguro de pagos de tarjeta
Un estudio del gobierno de Estados Unidos encontró que, en esos seguros de protección de pagos de las tarjetas de crédito, los clientes recibían de vuelta solo unos veinte centavos por cada dólar que pagaban.
No tengo un dato equivalente para garantía extendida o seguro de celular en Latinoamérica ni en España. Pero la lógica detrás es la misma en cualquier país: son seguros de riesgo chico y frecuente, y ese tipo de riesgo tiende a cargar más recargos, en proporción, que un seguro grande.
Así decides si vale la pena la garantía extendida
Lo que importa es el tamaño del golpe. Que algo pueda pasar no te dice mucho: es cierto de cualquier cosa que compres. Los riesgos chicos y frecuentes son precisamente los que puedes absorber tú mismo, sin transferírselos a nadie. Para eso sirve tener un fondo para emergencias: un colchón de dinero disponible que te permite pagar de tu bolsillo cuando se rompe el celular, falla la lavadora o se cancela un vuelo, sin que eso te desestabilice.
El seguro tiene sentido cuando el golpe es grande, poco frecuente y difícil de absorber con tus propios recursos: tu casa, tu salud, tu vida, tu responsabilidad civil frente a terceros. Ahí sí estás comprando algo que de verdad necesitas, porque tú solo no podrías hacerte cargo de esa pérdida sin comprometer seriamente tu patrimonio. En ¿Qué seguros contratar para proteger tu patrimonio? explico qué cubre cada uno de esos frentes y cómo elegir bien la cobertura.
La próxima vez que te ofrezcan una garantía extendida, hazte una pregunta simple: si esto se rompe mañana y tengo que pagarlo de mi bolsillo, ¿me desestabiliza? Si la respuesta es no, ese dinero probablemente rinde más en tu fondo para emergencias que en una prima.
He visto a mucha gente contratar seguros chiquitos por costumbre, sin comparar contra alternativas, sabiendo poco sobre lo que en realidad estaban comprando. De ese error, comprar un seguro sin entender qué cubre y qué excluye, hablo en Nunca compres un seguro a ciegas.
Cómo decidir, seguro por seguro
No todos los seguros se evalúan igual, porque no todos los riesgos son iguales. Un seguro de vida, uno de gastos médicos y uno de auto responden a lógicas distintas y a etapas distintas de tu vida. En ¿Qué seguros debes comprar? explico cuáles conviene tener según tu situación, empezando por proteger tu capacidad de generar ingresos.
Si todavía no tienes armado tu plan de protección patrimonial completo, en mi guía Protege lo que estás construyendo te llevo paso a paso por los seguros que sí importan, según tu situación, para que sepas por dónde empezar.
Al final, cada peso que destinas a proteger tu patrimonio tiene que ir a donde de verdad te protege. Un fondo para emergencias absorbe los golpes chicos. El seguro absorbe los golpes que a ti, solo, te costaría demasiado absorber.
Si este artículo te fue útil, tengo cuatro guías gratuitas sobre los temas que más trabajo le cuestan a las personas. Elige la que se acerca a lo que hoy necesitas.