Semilla plantada en tierra junto a una planta ya crecida, símbolo de paciencia y crecimiento a largo plazo

  • 24 de may de 2011

La estrategia de comprar y mantener (buy & hold)

Una de las estrategias pasivas más antiguas en materia de inversión es la de comprar y mantener. Bajo la premisa de "visión de largo plazo", muchos especialistas han logrado demostrar que el saber esperar rinde abundantes frutos.

Sin embargo, esto no siempre es cierto. Comprar y mantener es una estrategia que tiene ciertos riesgos importantes, y que debe aplicarse con cuidado y conocimiento. Sería muy lamentable mantener durante muchos años una inversión perdedora por no haberla sabido elegir y llegar, por ejemplo, al retiro con recursos insuficientes por esta razón.

¿Una estrategia exitosa?

Durante la crisis financiera de 2008, muchas personas vieron cómo en pocas semanas el valor de sus inversiones había bajado en más de un 50%. Algunas reaccionaron intempestivamente, abandonando su estrategia y liquidando su inversión con pérdidas. Otras se dieron cuenta de que su asignación de activos no era adecuada para el horizonte de su inversión, y aprendieron una dolorosa lección. Algunas más simplemente no supieron qué hacer. En cualquier caso, la efectividad de esta estrategia entró en un amplio debate.

Sin embargo, muchos analistas y expertos, entre ellos un servidor, concluyen que el problema no es la estrategia en sí, sino que en muchas ocasiones la forma en que se aplica ha sido deficiente y ha olvidado el aspecto más importante en cualquier metodología de inversión: cuidar los riesgos, como lo mencioné en 2. Primero el riesgo, luego el rendimiento.

¿Qué significa comprar y mantener?

Comprar y mantener es simplemente el nombre de una estrategia pasiva de inversión que tiene por objetivo dejar madurar nuestro portafolio a largo plazo, independientemente de las fluctuaciones normales de los mercados financieros. Por eso es fundamental saber elegir un portafolio que verdaderamente tome en cuenta nuestros objetivos, horizonte de inversión y tolerancia al riesgo.

Comprar y mantener es fundamentalmente una estrategia de asignación de activos. El inversionista que la emplea selecciona cuidadosamente los instrumentos que formarán parte de su portafolio. Una vez definido, no se preocupa por la volatilidad de corto plazo, ni por indicadores técnicos, ni por crisis financieras.

Esto no significa, sin embargo, que una vez elegido el portafolio nos tengamos que olvidar de él. Ese sería un gravísimo error, y es una de las causas por las cuales la estrategia ha fallado para algunas personas.

Cuidar los riesgos

Como ya mencioné, en toda estrategia de inversión se tienen que cuidar los riesgos, aún en estrategias pasivas. En este caso, se suele hacer de tres maneras:

  1. Diversificación inteligente — Debemos elegir cuidadosamente una asignación de activos que sea adecuada con nuestros objetivos, horizonte de inversión y tolerancia al riesgo. Como expliqué en 3. Diversifica de manera inteligente, diversificar no significa simplemente repartir el dinero en varios instrumentos, sino hacerlo con criterio.

  2. Rebalanceo anual — Debido a que las diferentes clases de activos se comportan de manera distinta, la asignación de activos que elegimos en un inicio va cambiando con el tiempo. Por lo tanto, debemos hacer un rebalanceo de nuestro portafolio una vez al año para que cada clase de activos vuelva a tener el peso que queremos. Si las acciones bajaron, ahora representan un porcentaje menor del portafolio; los activos que subieron tienen una ponderación mayor. Entonces tenemos que vender una parte de esos activos para comprar más acciones, de tal manera que las ponderaciones vuelvan a ser las que fijamos desde un inicio. En 7. Rebalancea tu portafolio periódicamente encontrarás más detalle sobre cómo hacerlo.

  3. Modificar nuestra asignación de activos a medida que se acerca nuestra meta — Un portafolio con un horizonte de inversión de 20 años es muy distinto a uno con horizonte de un año. Nuestro portafolio debe reflejar en todo momento una asignación de activos consistente con el tiempo que nos falta para alcanzar nuestra meta, no con el horizonte de inversión original. Lamentablemente mucha gente falló al hacer esto: le tocó la crisis financiera justo un año antes de retirarse porque tenía el 70% de sus inversiones en renta variable.

Una estrategia eficiente en costos

La estrategia de comprar y mantener es normalmente eficiente en costos, ya que al no estar operando constantemente evitamos comisiones que pueden sumar mucho dinero con el tiempo. También es relativamente eficiente desde el punto de vista fiscal: en México las ganancias de capital por venta de acciones en bolsa pagan una tasa del 10% sobre la ganancia neta, pero al operar poco se generan menos eventos fiscales a lo largo del tiempo.

En resumen

La estrategia de comprar y mantener por lo general se usa cuando invertimos una cantidad que ya tenemos, aunque desde luego poco a poco se puede ir añadiendo más al portafolio. Funciona de la siguiente manera:

  1. Determinar una asignación de activos que sea adecuada a nuestro horizonte de inversión y tome en cuenta nuestro perfil de riesgo. Como menciono en 1. Siempre invierte con base en un objetivo definido, el punto de partida siempre es tener claro para qué estamos invirtiendo.

  2. Elegir cuidadosamente los ETFs que compondrán nuestro portafolio, de acuerdo con la asignación de activos que determinamos en el punto anterior. Al ser una estrategia pasiva, se recomienda el uso de ETFs indexados de bajo costo que repliquen fielmente a sus índices de referencia.

  3. Rebalancear nuestro portafolio de manera anual. Comprar y mantener no significa que no tengamos que hacer nunca ajustes — el rebalanceo es uno de ellos y nos ayuda a controlar mejor el riesgo.

  4. Revisar cada año nuestro portafolio. Vale la pena preguntarse: ¿Este ETF cumplió con mis expectativas? ¿Sigue siendo congruente con mis metas?

  5. Ir modificando nuestra asignación de activos a medida que nos vamos acercando a nuestra meta. Nuestro portafolio debe ser consistente con el tiempo que nos falta para llegar al objetivo, y no con el horizonte de inversión original.

Si en lugar de contar con una suma para invertir de una sola vez lo que tienes es un flujo de ahorro mensual, entonces la estrategia que mejor se adapta a tu situación es La estrategia de promediar nuestros costos (dollar-cost averaging). Ambas son complementarias y no excluyentes.

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